La desgracia ajena filmada
Este fin de semana he tenido una ración doble de biopics, que dicen en la prensa especializada, que retratan, como la mayoría de ellos, vidas atormentadas con finales trágicos. Ya saben, por lo dificil que dicen, también los entendidos en la materia, que es hacer comedia.
EL primero fue Factory Girl de 2006, sobre Edie Sedgwick, que podía subtitularse mira que capullo era el manipulador de Warhol. A mi como película no me ha gustado nada, ni como está escrita ni como está filmada. Para recreaciones del mundillo warholiano me sigo quedando con el Basquiat de Schnabel, que a mi tanto me seduce y que tantos otros aborrecen.
El segundo, Hilary y Jackie de 1998, sobre la chelista Jacqueline du Pré. Como película resulta bastante más trabajada que la anterior, sobre todo utilizando el recurso de los diferentes puntos de vista, obligando así al espectador a tener que volver a replantearse las causas de unas consecuencias que ya conoce. Perspectivismo, como a mi me gusta. De todas maneras, nada que ver con historias fragmnetadas artificialmente, sino simplemente contando, de manera consecutiva, dos relatos que mantienen bastantes lazos entre sí.
El punto más flojo se encuentra en que, una vez que entra en la fase de decadencia de la protagonista, se hace evidente que ya no hay mucho más que añadir pero la película se empeña en seguir.

