Difusión Difusa

viernes, abril 29, 2011

gente normal

Acabo de leer, en el periódico de hoy, un texto de Juan José Millás sobre como el uso de la violencia, la crueldad, el terror, el abuso social es llevado a cabo por gente normal; lo que no significa más que el uso del poder y de la fuerza sobre el otro se utilizan como instrumentos de control, que pueden, en principio, no gustar al que los ejerce pero que los utiliza de manera implacable y obscena si el grupo social, la organización, la institución o el orden internacional al que representa carece de argumentos que contrarresten la lógica del contrario o necesita chivos expiatorios para justificar su propia incompetencia para encontrar la solución a los cuestionamientos de su propio sistema social, su nomos.

Como siempre, la culpa del abuso no es sólo del que la ejerce directamente: del ejecutor o su jefe; sino del que dice no me gusta, pero algo habrán hecho; del que piensa no es asunto mío y mira hacia otro lado; del que se lava las manos; del que calla y olvida y del que, al guardar silencio, le remuerde la conciencia el resto de lo que le queda de vida.

martes, abril 26, 2011

taller de escritura

Hace años Oz me dijo que leyera la mitad y escribiera el doble.
Era un consejo para que diera rienda suelta a todo eso que llevamos dentro y que muchas veces, al ponerlo sobre un papel, nos ayuda a entendernos mejor, comprender el mundo que nos rodea y sobre todo, saber transmitirlo.
Visto que pasado el tiempo sigo con mi torpeza caligráfica, mis bloqueos y ese pudor ante las pequeñas cosas que me frena una y otra vez, empiezo a considerar si no sería buena idea apuntarme a un taller de escritura.
La verdad es que mi subconsciente me está proponiendo algo visto decenas de veces en las películas estadounidenses y que hasta ahora me había parecido una majadería. ¿Me vuelvo viejo y empiezo a comprender cosas que antes se me habían pasado por alto?

lunes, abril 25, 2011

Canción para que tú me quieras

Ayer vi Gainsbourg, la película del año pasado, y una cosa que me llamó la atención es lo extremadamente cruel del retrato que presenta de France Gall y de su padre Robert, coautor, entre otras, de la canción que acompaña a esta entrada.
Chanson pour que tu m'aimes un peu (1967)
Chanson pour que tu m'aimes un peu by France Gall on Grooveshark

jueves, abril 14, 2011

Sea positivo, practique el arribismo, rechace las movilizaciones

Me temo que esta crisis sólo está sirviendo para que los priviligiados marquen claramente la posición y el comportamiento social de los asalariados, para que no les quede duda de que la mejor forma de renegar de serlo es el arribismo egoista.

Sea positivo, rechace las movilizaciones de autoafirmación de clase: practique el arribismo.

miércoles, abril 13, 2011

borrando canales

Desde hace unos meses he visto varias películas de Chabrol, Borau, Saura o Gónzalo Suárez en el canal 8 madrid; también he visto algunas, un poco más actuales, en la 2. Todas sin cortes publicitarios.
Creo que con esto tengo más que suficiente para completar mi ración semanal de tele, ahora que se me ha acabado mi otra diversión con el mando: borrar todos los canales de la TDT que no me estaban aportando nada ni a mí, ni a mis circustancias.

lunes, marzo 28, 2011

Si no lo leyó, lealo ahora

Parece que sólo he visto una película. Parece que sólo he leido un libro.
Pero es que que la manera de conducirse de los paises occidentales ante las crisis encadenadas que vivimos se corresponde a la perfección con la imagen elaborada por Thomas Mann en La Montaña Mágica, ambientada en un sanatorio para personas adineradas, en su mayor parte incurables, por lo que una vez ingresadas en esta clínica de lujo, resulta casi imposible que la abandonen con vida.
Una metafora de las sociedades ocidentales, ajenas al dolor extraño pero condenadas ellas, en su aislamiento etnocéntrico, a consumirse en su falso bienestar, que oculta afecciones incurables, observando como el mundo que creían seguro se desmorona.

viernes, marzo 25, 2011

el miedo invisible

Las detonaciones, las bombas, el daño infligido visto a través de la pantalla nos impresiona, nos indigna, pero se difumina en el tiempo.

La radiactividad que se expande por el agua, la tierra y el aire, se integra invisible con la aparente normalidad y eso nos inquieta aún con la tele apagada.

lunes, marzo 21, 2011

Contenida o desatada

Repasando mi colección de discos me doy cuenta que en la música pop más o menos sincera, siempre ha exisitido una doble vertiente, por un lado los cantantes e instrumentistas arrebatadores y, por otro, los que han cultivado el desapasionamiento interpretativo, sin por ello dejar de conectar con el público.
Es interesante comprobar como un mismo tema puede cambiar según se opte por una u otra escuela.
Aquí tenemos a Mina y a Françoise Hardy con la misma música de Ennio Morricone, dejándo claro que es lo que ofrece cada una.

jueves, marzo 03, 2011

Otra vez la culpable

Después de casi tres años vuelvo a encontrame con la culpable.

La culpable que me llevó a Stevie Wonder y la Motown, la culpable que me llevó a Rubén Blades y a la Fania All Stars.

Tan culpable como Juan de Pablos que me llevó Gainsbourg.

pAtRiciAgOdeS

martes, marzo 01, 2011

Niño Cronenberg

Un artículo en la prensa sobre los oscars en el que se aludía al triunfo de lo antiguo frente a lo moderno y la charla ayer con un compañero explicándome que Cisne Negro no le había gustado nada por su ausencia de guión (sic), me hace pensar qué es eso de cine moderno y cine antiguo. Confieso que lo de la falta de guión no lo entiendo, pero me llama la atención que alguien lo considere así, sobre todo cuando, justamente, esta película aguanta muy bien un análisis en funcion de su estructura de planteamiento, nudo y desenlace.

Creo que esta visión tan clásica de la narrativa, hace décadas que fue superada y no, precisamente, para dar lugar a películas inconexas y absurdas, que también las hay (pienso actualmente en alguna de Iñárritu), sino para fundirse en las historias, introduciendo en ellas los procesos mentales y los estados anímicos de los personajes.

Nuestro pensamiento no es en absoluto continuo y diacrónico, sino que pega saltos de un lado a otro, guiado, creo yo, más por las sensaciones y la emotividad que por la razón y la lógica; por tanto creo que eso me hace valorar y paladear con gusto un tipo de narraciones no exenta, a veces, de dificultades, frente a propuestas que pueden ser más digeribles pero son incapaces de mostrar la mayoría de las variables psicológicas que condicionan la interacción con el resto de los individuos.

Así que la línea que conduce a Cisne Negro, no sé si es la de la modernidad, pero sí que es aquella que parte del Perro Andaluz y la Edad de Oro y que, pasando por Hitchcock, lleva hasta Polanski, primero, y luego a Brian de Palma, Cronenberg y David Lynch; una generación de cineastas que anda ya por los setenta años, y de los que el público de la mía ha mamado con bastante naturalidad.

Darren Aronofsky, tiene la habilidad, no sólo de hilvanar los retales recogidos en la películas de los anteriormente citados, sino que, como ellos, es capaz de sumergirnos en nuestros terrores íntimos desencadenados por el enfrentamiento cotidiano con un mundo hostil.

Me temo que Aronofsky, más que moderno, en cualquier sentido que se le pueda dar al término, es sobre todo un niño Cronenberg.

sábado, febrero 26, 2011

cine cisne cine

Quizás una de las señas de identidad del cine de Luis Buñuel, y que consigue que sus películas resulten tan inquietantes, es la continuidad entre lo real y lo imaginado sin necesidad de transiciones visuales que faciliten la digestión al espectador.

Viendo el Cisne Negro, volví a ver Belle de Jour, pero también retazos de mi vida en
los que he estado sometido a presión o en los que mis obsesiones no me han permitido conciliar el sueño durante largas temporadas.

lunes, febrero 21, 2011

el día de la falda


Este sábado estuvimos viendo EL Día de la Falda (La Journée de la Jupe) dirigida por Jean-Paul Lilienfeld en 2009 y ambientada en uno de esos institutos de secundaria franceses tan alejados de las visiones del Disney Channel.

Como me pasó con Tropa de Élite de José Padilha, son películas complicadas de digerir, y no porque resulten pesadas o poco fluidas, que no lo son, sino porque tienen la virtud de sacar a la luz las contradiciones ideólogicas y morales del espectador.

Todos los días nos esforzamos por ser unos tipos consecuentes en nuestros planteamientos y tratar de actuar y expresarnos de una forma coherente en nuestra visión de la sociedad que nos rodea, pero no es nada fácil. ¿Somos progresistas o conservadores? ¿De izquierdas o de derechas? ¿Estamos con el opresor o con el oprimido? ¿Están, el oprimido y el opresor, con o contra nosotros?

La premisa sobre la que se construye el día de la falda es plantearnos si el uso libre de la indumentaria, el poder decidir, a fin de cuentas, no es sólo una victoria sobre las concepciones machistas, sino sobre el monopolio de la verdad moral en una sociedad dada.

¿todavia crees que el internet es libre?


¿todavia crees que el internet es libre?

viernes, febrero 18, 2011

recorridos

Resulta curioso como un actor famoso, ha decidido comprar un piso en un edficio como el mío.
Durante tres meses ha estado haciendo reforma y ya no quedan vestigios de la cocina donde amaneció muerta su anterior dueña, aquella señora tan cariñosa que siempre nos saludaba en el portal.

miércoles, febrero 09, 2011

L'Aquoiboniste

¡Ah, qué bueno!, es una expresión a la que recurren mucho los mexicanos urbanitas, cuando su interlocutor les está trasmitiendo algo, normalmente con entusiasmo, y que en cambio a ellos no les produce otra cosa que no se pueda llamar simple indiferencia.

Esto me lleva a una canción, L'Aquoiboniste, que compuso, Serge Gainsbourg para Jane Birkin en 1977, jugando con la expresión francesa "à quoi bon", y en la que se mezcla la indiferencia, el escepticismo, incluso el rechazo, hacia todo aquello que no forma parte de nuestro mundo interior y nuestra pequeña intimidad compartida, ajena a los que nos rodean.
Total ¿pa qué?

miércoles, enero 26, 2011

Resaca

Este verano leí Tala, escrita por Thomas Bernhard en 1984, donde un escritor cincuentón repasa algunos momentos cruciales de su vida, de su juventud, de como a veces reincides, como dice Liza, en personas que odias, que te resultan desagradables, pero que, inexorablemente, forman parte de tu vida. Personas con las que quieres cortar pero que la resaca del tiempo te devuelve una y otra vez. Mientras que otras, en las que realmente te gustaría seguir reincidiendo, se desvanecen.
El domingo estuve de entierro, el sábado de velatorio.
Ayer vi en la tele Sobreviviré, dirigida en 1999 por Albacete y Menkes. Como en Tala, la muerte de un ser querido vertebra la acción. Como en Tala, aunque con alguna trampa en la película, todo se reduce a una reflexión instrospectiva del personaje principal, para que más. Como en Tala, es el párrafo final el que me fuerza a escribir este comentario:
Si todo hubiera sido distinto, no sería mi vida.
Debo apresurarme por llegar a casa para poder escribir sobre esto, rápido, antes de que se me olvide.

miércoles, enero 05, 2011

Legislando

Y el uno de enero, al entrar en el metro nos encontramos con la nueva señal de prohibición.
Prohibido acceder a espacios públicos cerrados si no se ha duchado en las últimas 24 horas.

jueves, diciembre 23, 2010

una foto

a veces una foto no significa nada,
nos miramos en ella y tal vez nos gusta
porque así quisieramos que nos vieran
pero sabemos que es mentira,
que tras ella hay miles de fotos tiradas,
tiradas...
pero a veces una foto nos dice tanto,
expresando más de lo que contiene
y la miramos
y la remiramos
maldiciendo que sólo sea eso
una foto rígida e impenetrable

jueves, diciembre 16, 2010

Jenny, la que limpia, Jenny, la pirata

En septiembre, Bowie me llevó a Nina Simone y con ella me he quedado estos meses.

En particular con su recreación de un tema de Kurt Weill, protagonizado por la mujer de la limpieza, que traga con todo y espera la liberación... y la justicia.
Merece la pena incluir también la interpretación de Lotte Lenya, la mujer de Kurt Weill, para la adaptación cinematográfica de esa opera de tres al cuarto (Die Dreigroschenoper) en 1931, cuya traducción difiere un poco de la versión de Nina Simone, pero el sentido es el mismo.