Difusión Difusa

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viernes, noviembre 27, 2009

La cultura industrial

Hace unos días, aprovechando que estaba solo en casa, me dispuse a leer unos textos que un compañero de trabajo me había pasado de T. Adorno, filósofo y musicólogo, sobre la cultura industrial. Sin ningún tipo de premeditación me puse, como fondo musical, las sesiones que grabó Sinatra junto a Jobim a finales de los años 60.

Adorno define y describe la cultura industrial como aquella con la que nos bombardean los medios de comunicación de masas, la radio, el cine, la televisión, las revistas, la prensa y que se caracteriza por el poco grado de resistencia que se espera del receptor para aceptarla y consumirla. Responde a algo asi como una cultura de evasión, generada por las propias estructuras de poder para las que trajabamos la mayoría de los asalariados, para suministrarnos también un ocio dirigido. Obviamente, si no se conoce las fechas en la que está escrito, entorno a 1944, uno tiene la sensación de que se está retratando con bastante precisión la situación actual.

El dato de la música que salía de mi equipo, lo saco a colación porque es un reflejo de este tipo de cultura. Sinatra, muy despierto para estas cosas aprovechó, como también los hiciera Miles Davis, el buen resultado que las composiciones de Jobim habían dado a lo largo de aquella década para amplificarlas de la manera más asequible y sacar su popio rendimiento de ellas. No conozco bien la historia entorno a estas sesiones pero me imagino que Jobim, encantado.

Cultura fagocitada y regurgitada. A mí el Sinatra/Jobim me resulta francamente agradable, pero reconozco que no es dificil llegar al parrafo anterior, si volvemos a escuchar las canciones en sus versiones originales para darse cuenta que han perdido la mayor parte de esa vitalidad que flotaba en ellas, cuando fueron grabadas por un Jobim que se quería comer el mundo, más que conquistarlo.
Precisamente, mientras se desarrollan estas sesiones, un recién llegado, también en Brasil, graba varios discos arrebatadores con esa fuerza vital que Jobim y Sinatra no logran transmitir: Caetano Veloso.

Dado que el tema da para mucho y, a modo de conclusión precipitada: Cultura popular no es igual a cultura industrial.

viernes, junio 30, 2006

Sesudos y minuciosos

Cada vez es más fácil encontrar sesudos y minuciosos análisis en blogs escritos en español, que no castellano, de las obras de bastantes formas artísticas, especialmente cinematográficas y música tanto popular como culta. Paralelamente se difunden estas mismas obras de manera masiva, en algunos casos, por la red sin pagar royalties ni derechos de autor. Esta doble presencia se ha convertido en un mecanismo de adquisición de cultura maravilloso pero ilegal.
Los museos, los teatros, el cine, los conciertos siempre han tenido un precio, a no ser que estuviesen subvencionados, para aquel que ha querido disfrutar de ellos, al que por cierto cada vez se le identifica más con el término consumidor.
La tele y la radio en cambio aparentemente nunca ha costado nada a cambio de soportar interrupciones y cortes publicitarios.
En las bibliotecas tampoco se ha cobrado la entrada ni se ha pagado un canon de uso, aunque este sistema parece que hoy se encentra en cuestión y revisión.

martes, septiembre 20, 2005

Autor e Industria

Cuando decidí comprar en CD algunos de mis LPs de vinilo. ¿No había pagado ya los derechos de autor, la primera vez? ¿qué porcentaje se llevaron los autores en cada uno de los soportes? ¿Cuánto de lo que me costaron a mi no se lo llevaron los autores?

miércoles, septiembre 07, 2005

Fernando Márquez

Conozco a Fernando Márquez, fundamentalmente, por sus canciones y por los escritos que cuelga en internet. Creo que, a través de estos textos,revela de manera sincera, muchos datos de su personalidad y su visión del mundo. Algo que es de agradecer, aunque lo que ya no lo es tanto es que esta visión resulta bastante exclusivista. No todos los mortales somos iguales y sólo algunos poseen las cualidades para ser especiales. Cualidades que, Fernando, parece deducir a través de la puesta en común de determinadas referencias culturales para iniciados. La verdad es que muchas de ellas se muestran interesantes pero, sumadas y conducidas de una manera artificiosa, no dan como resultado más que un mundo pedante que trata de sistematizar hallazgos casuales a modo de creencia exclusiva y excluyente.
Ciertamente, el mundo interior de Fernando y sus compinches es sugestivo, sobre todo en un momento como en el que vivimos, abducidos por la tele, que amplifica discursos rancios y vacíos, y no somos capaces de acercarnos siquiera a los hechos culturales. Donde la gente que nos rodea cada vez es más plana en todo aquello que conlleve a la reflexión, al pensamiento, no tanto crítico como de valoración personal, en el que el individuo busca referencias y trata de atar cabos para intentar entender la realidad en la que vive y el mundo que le rodea.
Hemos llegado a un punto que sólo conseguimos conectar con el resto de las personas, y eso quien lo consigue, claro, por el lado afectivo; porque coincidimos con ellas o nos gusta su manera de dar respuesta a los estímulos de la vida diaria y a los problemas cotidianos que lleva aparejada la convivencia con los otros. Creo que Fernando lo sabe y le cuesta reconocerlo.

jueves, septiembre 01, 2005

Línea de Sombra

Desde hace unos años voy siguiendo la línea de sombra de Fernando Márquez y compañía. Mi relación con su contenidos me produce efectos contradictorios.
Por una parte, es reconfortante encontrar un sitio de opinión y reflexión, directo e irreverente en determinados aspectos. Pero, por otra, hay algo que me chirría, y no es precisamente su estridente diseño; es algo más bien del fondo, de la concepción del ser humano y de su visión de los demás que se desprende de algunos textos.
Mejor que visiteís sus páginas antes de entrar en profundidades.