Difusión Difusa

Mostrando entradas con la etiqueta música pop. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta música pop. Mostrar todas las entradas

martes, febrero 12, 2013

30 años de salsa, 30 años buscando América

Ayer por la mañana me encontré con este vídeo, que Liza había enlazado en su página de facebook, con este comentario "Una joya, Arte puro: lo kitch de la juventud de ambos, la música, los sombreros, las mangas naranjas, pantalones acampanados, el mariachi con partitura en el piano... recuerdos bailables para comenzar el nuevo año lunar..."

Son Willie Colón y Rubén Blades interpretando, en un programa de la tele a finales de los 70, uno de los temas de ese disco tan esencial que es "Siembra".

Para mí Blades, al que realmente  conocí, tres o cuatro años más tarde, a través de Patricia Godes, cuando publicó "Buscando América", representó la puerta de entrada al continente americano, a través de la Nueva York latina y del resto de los artistas de Fania Records, a los ritmos tropicales, al son, a valorar y contextualizar a la Orquesta Platería, y sus versiones de Pedro Navaja o Ligia Elena, o al Gato Pérez, que sí formaban parte del espectro audible que los medios de comunicación ponían a mi disposición al iniciarse los ochenta.

A Liza, la conocí una década después, ya en América, donde comprobé, mientras una y otra vez trataban de enseñarme a bailar, que la música, allí, es inherente a la vida cotiana, a los días de trabajo y a los días de fiesta; y que sabe a lo que sepa el aire, a fuel, a polvo, a tierra mojada, a comida o alcohol; a lo que trasmita el suelo que pisas, ya sea en la calle, la plaza o el salón de baile y que los ruidos del ámbiente, las voces, los chirridos y los roces, son parte de esa música.

Hacía mucho que nadie comentaba este blog, pero por aquí se ha pasado Ignacio para recordarme lo grande que era el combo que formaban Colón y el inimitable Héctor Lavoe, enlazándome a este vídeo de ¿1971?. Sí Ignacio, grandes no, soberbios.

miércoles, julio 18, 2012

Navidades en julio: En la cama con Julie Andrews

A mí siempre me han causado cierto reparo, por no decir empalago irritante, los discos de temática navideña, que no suelen ser más que una maniobra comercial para vender aprovechándose del peso emotivo que tienen estas fechas.

Berry Gordy Jr. fue un especialista en tener a sus chicos y chicas, cuñadas y cuñados, de Motown sacando albumes navideños, tradición que inaguraron, en 1963, con Christmas with The Miracles,  con Smokey Robinson al frente de los Miracles, y de la que no escaparon ni Stevie Wonder, con Someday At Christmas de 1967, ni los Temptations con Christmas Card de 1970 o los Jackson 5, en ese mismo año con su Christmas Album, sin olvidar una primera recopilación de artistas del sello en 1968, Merry Christmas from Motown.


Hasta Marvin Gaye sacó su single Navideño en el 73, I Want to Come Home for Christmas, a la par que la segunda compilación de estrellas de la casa, en A Motown Christmas, que recogía las aportaciones de toda una década de éxitos cantando a la paz, la armonía y las buenas intenciones, en un momento en que, en Motown, ya estaban más que resquebrajadas.


Las Supremes entregaron su colección navideña, Merry Christmas, en 1965. En ella incluían el tema My Favorite Things, que aparecía en la película Sonrisas y Lágrimas (The Sound of Music), estrenada unos meses antes, y que pasaría a ser, desde entonces, un estándar navideño por las alusiones al invierno, los trineos y a "esas cosas" cálidas que te resguardan del frío.

Aunque lo curioso del caso es que, esta pieza, ya iba camino de convertirse en un estándar, así a secas, de la música jazz, gracias a la versión que desarrolló John Coltrane en 1961, el musical se había estrenado en Broadway a final de 1959, a partir de la música compuesta por Richard Rodgers y en la que, como puede suponerse, se prescindía de la letra, de connotaciones estacionales y hogareñas, que escribió Oscar Hammerstein II en una de sus últimas aportaciones al género del teatro musical. La versión con esta letra "navideña" ha sido revisitada en imnumerables ocasiones a cargo de Barbra Streisand, Sinatra, Sarah Vaughan, Al Jarreau, incluso Björk la cantó sollozando en Dancer in the Dark de Lars von Trier. Ahí, en youtube y en grooveshark, están todas.


Ayer una coincidencia, se cumplían 45 años de la muerte de Coltrane, me llevó a un enlace donde se encontraba su reinterpretación de My Favorite Things. Un tema navideño, antes de serlo, precisamente, ahora que el Gobierno de España, en una de las maniobras para reducir el salario de los trabajadores ha decidido suprimir "temporalmente" la paga de Navidad a los empleados públicos y que, me temo, puede ser una estrategia a imitar también por las empresas privadas, en una vuelta a la cultura del aguinaldo y al sí, señorito, muchas gracias y, aquí, para lo que usted mande.

Mientras tanto, les invito a la cama de Julie Andrews para que, entre sus brazos, pueda darles cobijo y seguridad en estos tiempos de tormentas aciagas. Pero, después de que les arrulle con su voz, escuchen juntos en el equipo de sonido a John Coltrane, capaz de hacer, esa misma música, mucho más grande de lo que cualquier orquestador de Hollywood puede imaginarse.
   

Acabo de volver a ver el video de John Coltrane y me ha impresionado el vaho que sale de las bocas de los músicos o gira alrededor de la cabeza de Elvin Jones, el batería. Navidades en julio.

Como lo vídeos en internet aparecen y desaparecen con facilidad pasmosa los enlaces antiguo van muriendo poco a poco pero, seguro que si se afanan, encontrarán en la red a John Coltrane ejecutando de nuevo My Favorite Things y a Julie Andrews en de The Sound of Music arrullando a sus púpilos con la misma pieza.

jueves, febrero 23, 2012

Losing My Mind

A esto de los musicales en vivo, llegué a través de Dagoll Dagom y Glups!! en 1983. A ellos les he seguido viendo siempre que han venido a Madrid, y nunca me han decepcionado.

Ayer asistí en el Teatro Español a la adaptación al castellano de Follies de Stephen Sondheim, realizada por Mario Gas.

No sé a quien le costaba arrancar a ella o a mí. Pero una vez dentro y rodando, aquello ganaba cada vez más en intensidad, hasta que llegaba Losing My Mind y a uno le daban ganas de llorar de emoción, sobrecogido por la puesta en escena, la orquestación y la voz de Muntsa Rius.

Nada que ver con la versión que debió verse obligada a realizar Liza Minelli en el 89, encerrada en el acompañamiento machacón e inexpresivo, bastante insufrible, que los Pet Shop Boys utilizan en sus producciones y que tanto gusta a Olvi y Nacho Canut.

La diferencia entre una interpretación que traspasa la materia solida y otra que sólo incita a desear que acabe cuanto antes.



martes, febrero 14, 2012

los caminos del rock

Ayer fué el día internacional de la radio, por lo que rescato uno de esos borradores sin publicar que se acumulan en mi blogger

Hace unos días, de ese pozo sin fondo que es mi ipod, saltó esta versión del Light my Fire.

Mi yo adolescente, gracias a la radio de inicios de los 80, gracias a locutores citados y re-citados tantas veces, conoció muy pronto a los Doors, quizás después de haber caido en las redes de los Stranglers o Echo & the Bunnymen, pero sí antes de saber de esta versión realizada por José Feliciano que, desde que oí por primera vez, siempre me ha parecido una trasposición muy acertada y que me llevó a reconsiderar mi opinión, bastante negativa, del autor del Feliz Navidad y el ¡Ay, Cariño! .

Como me explicó en esos años Guni, el bajista de Asfalto, que durante un tiempo enseñó algo de técnica con el instrumento al, paradójicamente, niño postpunk que fuí, muchos de los que, como él, se sentían atraidos por el rock, supieron de los Doors, precisamente, gracias a José Feliciano, bastante más accesible en la radio y las tiendas de discos de la España nacional católica de finales de los sesenta.

jueves, enero 19, 2012

Un roto, un descosido

En los útimos meses de 2011, me estuvo acompañando el último disco de Parade, Materia Oscura.

Un mensaje de un par de líneas, el 2 de enero, me hizo participe de una noticia trágica y me desveló una situación que a día de hoy se mantiene igual.
De nuevo un hospital, una espera interminable, un deterioro progresivo, una página personal de FB, a la que se acude buscando alguna noticia, y que se convierte en un tablón con mensajes de afecto y esperanza para una persona atrapada en una frontera: la que divide las dos verdaderas caras de la realidad.

Quizás resulte estúpido utilizar algo, en apariencia tan banal e insustancial como una canción pop, para reflejar un momento extremadamente grave y para expresar un estado anímico. El caso es que las circustancias que me envuelven hacen, que al volver a ser ecuchada, pase a ser leida de otra manera, también más grave, pero tan ajustada a la realidad de esa persona, y que se convierta en un vehiculo para enlazar con la preocupación y el desánimo de estas semanas.

La línea que es un abismo es, ahora, la que existe entre un descosido que siempre puede zurzirse y un roto irreparable.

El vídeo encontrado en la red, aunque bien intencionado, es también un desastre. Lo que importa es la canción.

miércoles, enero 18, 2012

Música en el cuarto de estar

Por casualidad, buscando versiones de Nature Boy, la composición de Eden Ahbez de 1947, me topé con Pomplamoose.

Echando una ojeada a los videos que han ido colgando, desde 2008, en su página en youtube puede comprobarse que, a pesar de la progresiva sofisticación, tanto en el sonido como en la imagen, este duo, persiste en mantener su imagen de grupo de cuarto de estar para público de cuarto de estar.

Dentro de este ecosistema, la sensación de retroalimentación es apasionante. En mi caso, yo los veo a través del monitor de mi computadora multimedia mientras sostengo mi guitarra acústica y ensayo unos acordes, quizá me grabe cuando mejore la iluminación de mi cuarto. Aunque no me veo tan bueno.

Por supuesto, para Oz

viernes, diciembre 02, 2011

Musical Glam








La muerte de Ken Russell hace unos días me ha traido a la mente su película Tommy, que grabé de la tele, en VHS, hace años y borré tras verla. Recuerdo que me resultó mala y sonrojante, pero sería incapaz de hacer, hoy en día, una crítica de ella sin echarla de nuevo una ojeada.








Sin embargo no me ocurre lo mismo con El Fantasma del Paraíso o The Rocky Horror Picture Show, ambas contemporáneas de aquella y bastante más recomendables. Creo que no me equivoco si digo que poseen un gran sentido del humor y una falta de grandilocuencia que, seguramente, por ausencia de uno y exceso de la otra, es lo que mata la película de Russell.



jueves, mayo 26, 2011

un chorro de voz en un espacio desolado

Una pena que la Riviera estuviese medio vacía para ver a los Brand New Heavies con N'Dea Davenport, quizás es que ya nadie se acuerda de ellos.

Este es el desolado aspecto que ofrecía la sala un par de minutos antes de que salieran al escenario:

Aunque no la tocaron, dejo aquí una muestra del chorro de voz de N'Dea Davenport, interpretando un tema que Stevie Wonder coescribió para el album For Once in My Life de 1968:
Grooveshark: Dont Know Why i Love You

He encontrado esta crónica con la visión de otro asistente al concierto, Manu Grooveman.

lunes, abril 25, 2011

Canción para que tú me quieras

Ayer vi Gainsbourg, la película del año pasado, y una cosa que me llamó la atención es lo extremadamente cruel del retrato que presenta de France Gall y de su padre Robert, coautor, entre otras, de la canción que acompaña a esta entrada.
Chanson pour que tu m'aimes un peu (1967)
Chanson pour que tu m'aimes un peu by France Gall on Grooveshark

lunes, marzo 21, 2011

Contenida o desatada

Repasando mi colección de discos me doy cuenta que en la música pop más o menos sincera, siempre ha exisitido una doble vertiente, por un lado los cantantes e instrumentistas arrebatadores y, por otro, los que han cultivado el desapasionamiento interpretativo, sin por ello dejar de conectar con el público.
Es interesante comprobar como un mismo tema puede cambiar según se opte por una u otra escuela.
Aquí tenemos a Mina y a Françoise Hardy con la misma música de Ennio Morricone, dejándo claro que es lo que ofrece cada una.

jueves, marzo 03, 2011

Otra vez la culpable

Después de casi tres años vuelvo a encontrame con la culpable.

La culpable que me llevó a Stevie Wonder y la Motown, la culpable que me llevó a Rubén Blades y a la Fania All Stars.

Tan culpable como Juan de Pablos que me llevó Gainsbourg.

pAtRiciAgOdeS

miércoles, febrero 09, 2011

L'Aquoiboniste

¡Ah, qué bueno!, es una expresión a la que recurren mucho los mexicanos urbanitas, cuando su interlocutor les está trasmitiendo algo, normalmente con entusiasmo, y que en cambio a ellos no les produce otra cosa que no se pueda llamar simple indiferencia.

Esto me lleva a una canción, L'Aquoiboniste, que compuso, Serge Gainsbourg para Jane Birkin en 1977, jugando con la expresión francesa "à quoi bon", y en la que se mezcla la indiferencia, el escepticismo, incluso el rechazo, hacia todo aquello que no forma parte de nuestro mundo interior y nuestra pequeña intimidad compartida, ajena a los que nos rodean.
Total ¿pa qué?

jueves, diciembre 16, 2010

Jenny, la que limpia, Jenny, la pirata

En septiembre, Bowie me llevó a Nina Simone y con ella me he quedado estos meses.

En particular con su recreación de un tema de Kurt Weill, protagonizado por la mujer de la limpieza, que traga con todo y espera la liberación... y la justicia.
Merece la pena incluir también la interpretación de Lotte Lenya, la mujer de Kurt Weill, para la adaptación cinematográfica de esa opera de tres al cuarto (Die Dreigroschenoper) en 1931, cuya traducción difiere un poco de la versión de Nina Simone, pero el sentido es el mismo.

martes, octubre 05, 2010

Soltera en 1973

Desde que me he levantado esta mañana no consigo quitarme esta canción de la cabeza, me imagino que por efectos de la mala digestión de Desayuno en Plutón de Neil Jordan, con la que guarda ciertos paralelismos, y que vi anoche en la tele, antes de acostarme. Quizás deba volver a verla pero en versión original.

Volviendo a la canción: La descubrí hace ya unos cuantos años, a través de la versión que hizo Fangoria con Le Mans(http://www.youtube.com/watch?v=-eeh2qswAX8), pero resulta mucho más interesante y esclarecedora esta grabación de la autora en el año 73, que tanto por la presentación inicial como por la puesta en escena, nos suministra un buen montón de información de la época, en la que se fumaba en la tele y en la que el vintage lo llevaban, precisamente, los menos fashion.
Bienvenidos a Plutón.

viernes, septiembre 17, 2010

Salvaje como el viento

La semana pasada se me ocurrió rescatar el disco Station to Station de David Bowie, al que he estado enganchado durante los últimos días, mientras realizaba tarea en casa.
En él se incluye una canción que compusieron, en 1957, Dimitri Tiomkin y Ned Washington para una película de George Cukor, Viento Salvaje, Wild is the Wind.
Después de escuchar varias veces la versión original (http://www.youtube.com/watch?v=5YhxqYAPwGw), me quedo con la realizó Nina Simone en los sesenta, ya con la cadencia y el fraseo que luego se apropiaría Bowie.

jueves, diciembre 17, 2009

Arto Lindsay

Los caminos por los que se llega de un sitio a otro pueden resultar de lo más extraños, aunque, por lo general, perfectamente escrutables.

En el caso de Caetano Veloso, yo no llegué hasta él porque se hubiera escuchado en casa y, años más tarde, revolviese entre los recuerdos infantiles o los discos viejos de mis padres.
No, mi encuentro con él viene a ser el final de un recorrido que tiene su punto de partida en los Lounge Lizards y su LP homónimo, disco muy recurrido a principios de los ochenta, sobre todo en emisoras "modernas" que aprovechaban para hacer un guiño a las películas de Jim Jarmusch, de moda en esos años y en las que, de una forma u otra, participaba John Lurie.
Pero, a parte de mis respetos al Sr. Lurie, los Lounge Lizards suponen mi descubrimiento de otro de sus miembros, Arto Lindsay, que, tras su paso por ellos, monta un grupo, Ambitious Lovers, que vienen a ser una propuesta de fusión vanguardista que, partiendo de la experimentación más irritante, y despues de sobrevolar sobre el pop bailable, va aterrizando en la suavidad de los sonidos tropicales, como consecuencia de la progresiva vinculación a Brasil de Lindsay y que provoca su encuentro con Veloso en el disco Estrangeiro de 1989 (que, por cierto, me descubrió mi añorado amigo Jorge).
Sin embargo, para mí, las joyas de Arto L. son sus trabajos en solitario de cambio de milenio, los que van de Mondo Civilizado a Salt, con esa voz que sonoramente compone una especie de Chet Baker tropicalizado.
Illuminated by Arto Lindsay on Grooveshark My Mind is Going by Arto Lindsay on Grooveshark Ondina by Arto Lindsay on Grooveshark

viernes, noviembre 27, 2009

La cultura industrial

Hace unos días, aprovechando que estaba solo en casa, me dispuse a leer unos textos que un compañero de trabajo me había pasado de T. Adorno, filósofo y musicólogo, sobre la cultura industrial. Sin ningún tipo de premeditación me puse, como fondo musical, las sesiones que grabó Sinatra junto a Jobim a finales de los años 60.

Adorno define y describe la cultura industrial como aquella con la que nos bombardean los medios de comunicación de masas, la radio, el cine, la televisión, las revistas, la prensa y que se caracteriza por el poco grado de resistencia que se espera del receptor para aceptarla y consumirla. Responde a algo asi como una cultura de evasión, generada por las propias estructuras de poder para las que trajabamos la mayoría de los asalariados, para suministrarnos también un ocio dirigido. Obviamente, si no se conoce las fechas en la que está escrito, entorno a 1944, uno tiene la sensación de que se está retratando con bastante precisión la situación actual.

El dato de la música que salía de mi equipo, lo saco a colación porque es un reflejo de este tipo de cultura. Sinatra, muy despierto para estas cosas aprovechó, como también los hiciera Miles Davis, el buen resultado que las composiciones de Jobim habían dado a lo largo de aquella década para amplificarlas de la manera más asequible y sacar su popio rendimiento de ellas. No conozco bien la historia entorno a estas sesiones pero me imagino que Jobim, encantado.

Cultura fagocitada y regurgitada. A mí el Sinatra/Jobim me resulta francamente agradable, pero reconozco que no es dificil llegar al parrafo anterior, si volvemos a escuchar las canciones en sus versiones originales para darse cuenta que han perdido la mayor parte de esa vitalidad que flotaba en ellas, cuando fueron grabadas por un Jobim que se quería comer el mundo, más que conquistarlo.
Precisamente, mientras se desarrollan estas sesiones, un recién llegado, también en Brasil, graba varios discos arrebatadores con esa fuerza vital que Jobim y Sinatra no logran transmitir: Caetano Veloso.

Dado que el tema da para mucho y, a modo de conclusión precipitada: Cultura popular no es igual a cultura industrial.

miércoles, noviembre 18, 2009

Hitos Olvidados del Cine Musical


La inserción de un vídeo de Peter Frampton en cerillas garibaldi me ha recordado el tipo de música que promocionaba el programa Aplauso en TVE, a finales de los 70.
Yo, muy niño, pensaba que algunos de mis recuerdos televisivos eran ensoñaciones y no se correspondían con la realidad. Pero no, aunque haya gente que no lo crea, los Bee Gees y el ya mentado más arriba, protagonizaron una película musical basada en el Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band en las que interpretan las canciones de los Beatles. Y ahí está youtube para corroborarlo.

miércoles, julio 08, 2009

Tammi Terrell, Little Stevie y el Sr.Jackson

En Hotter Than July de 1980 ,quizás el último disco con algo de interés de Stevie Wonder, también podemos encontrar a Michael Jackson haciendo coros en All I Do, un tema con verdadera garra que compuso siendo todavía Little Stevie y que ya, en 1966, fue grabado por Tammi Terrell, antes de ser pareja de Marvin Gaye.